Una pareja de Colombia ganó el Mundial de Tango

Por primera vez hubo desempate en la final. Tras una definición inédita, Diego Julián Benavídez Hernández y Natasha Agudelo Arboleda, que son marido y mujer, se quedaron con el premio en la categoría Salón. Después bailó Juan Carlos Copes.

Por penales. Así podría decirse que se definió el Mundial de Tango que consagró ayer, en la categoría Salón, a la pareja de colombianos integrada por Diego Julián Benavídez Hernández y Natasha Agudelo Arboleda. Es que por primera vez hubo desempate entre dos parejas. Y el público, que llenó el Luna Park, lo vivió con la ansiedad y la pasión de una auténtica definición futbolera, con ovaciones y gritos que bajaban desde las tribunas.

Los venezolanos John Erban y Clarissa Sánchez, de Caracas, Venezuela, protagonizaron un vibrante desempate, al que se llegó debido a que terminaron con los mismos puntos tras cuatro rondas de baile en las que superaron a las otras 38 parejas que comenzaron la final. Y el premio mayor fue para los colombianos de Bogotá, que son marido y mujer , empezaron a bailar hace 15 años y además se convirtieron en los primeros de su país en llevarse el título. El podio lo completaron Brian Nguyen y Yuliana Basmajyan, de San Francisco, Estados Unidos, mientras que Otto Honeker y Florencia Aguzín fueron elegidos por el público como los mejor vestidos.

Como el año pasado, el Luna Park fue el marco ideal para acompañar a las parejas que disputaban su lugar en cada ronda. El público regaló aplausos y ovaciones y celebró la selección musical que hizo bailar a los 40 finalistas y que arrancó con “Nada”, en una versión de Alberto Podestá que se llevó un reconocimiento aparte.

“Fue un año que pasó muy rápido. Estuvimos trabajando y viajando por el mundo, conocimos lugares que jamás habíamos pensado conocer, como París, Roma o Londres. Y los estilos de baile que existen en cada uno. Fue mucho esfuerzo, pero se nos abrieron posibilidades y trabajos. Hoy seguimos bailando juntos y estamos preparando alumnos para competir. Y volvimos al Mundial a verlos a ellos”, dijeron Sebastián Jiménez y María Inés Bogado, los campeones del año pasado.

Durante las cuatro rondas también sonaron “Recuerdo”, de Osvaldo Pugliese, “Milongueando en el 40”, de Aníbal Troilo, “Corazón”, de Carlos Di Sarli con voz de Roberto Rufino, y “El pensamiento”, de Juan D’Arienzo.       Este año, la final de la categoría Tango Salón, que reconoce el baile típico de las milongas, tuvo sobre su escenario a bailarines porteños, del interior (desde Misiones a Tierra del Fuego) y de muchos lugares del mundo : durante poco menos de una hora, pasaron colombianos, uruguayos (que estuvieron entre los más ovacionados), italianos, japoneses, portugueses, venezolanos, griegos, coreanos y estadounidenses.

La espera de la definición del jurado, integrado por María Nieves, Miguel Angel Zotto, Eduardo Arquimbau, Julio Dupláa y Carlos Borquez, contó con artistas rioplatenses: Rubén Rada reversionó su “Candombe para Gardel” con “Milonga sentimental”: el público agradecido. “Tango y candombe estamos pegaditos. Yo soy un murguero gardeliano”, dijo Rada. Y lo sostuvo con su voz en el inédito “Araca con el tango”.

Antes del cierre, la Orquesta típica del Río de la Plata hizo “Veredas de dos orillas”, y Pitufo Lombardo y Pinocho Routin, emblemas de la música popular uruguaya, emocionaron con sus voces en “Rocanrol”.

“Juntar un coro murguero con una orquesta de tango consolida y legitima unas fusiones musicales que están flotando en el aire desde hace muchos años en un lugar tan importante, con tanta mística, como es el Luna Park. Es una alegría cantar una canción rioplatense acá”, dijo Pinocho Routin, voz emblemática de Uruguay que integró el grupo de Jaime Roos.

Para el final, el Luna volvió a ser porteño en un homenaje a Juan Carlos Copes, que bailó “La cumparsita” con su hija Johana.

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