Un cuarto de la población abandonó Villa La Angostura

Unas 3000 personas dejaron sus hogares ante la falta de energía y agua.

Unas 3000 personas ya dejaron esta ciudad afectada por las cenizas volcánicas del Puyehue y estiman que serán aún más tras conocerse ayer que el gobierno neuquino anticipó el receso escolar, que se extenderá hasta el 22 de julio.

La compleja situación para las familias de permanecer en Villa La Angostura, donde sólo el 40% de la población tiene luz, otros tantos no tienen agua potable y continúan las precipitaciones de cenizas de manera intermitente, hizo que muchos tomaran la decisión de dejar por un tiempo la aldea de montaña y de refugiarse en casas de familiares en otras ciudades.

La resolución 0762 del Consejo Provincial de Educación, que dispuso el receso invernal para todos los establecimientos educativos de distintos niveles y modalidades de enseñanza a partir de anteayer y por más de un mes, aceleró la decisión que algunos estaban postergando.

Fuentes del Comité de Operaciones de Emergencia señalaron a LA NACION que se estima que ya dejaron la ciudad alrededor de 3000 personas, casi un cuarto de la población de 11.087 habitantes, según datos provisorios del censo 2010.

«Me voy por un tiempo, necesito recargarme de energía y volver a empezar», contó a LA NACION Mabel, quien ayer decidió su partida temporaria con sus hijos de 14 y 8 años a la casa de sus padres en Moreno, en el Gran Buenos Aires.

Muchas familias se dividen ante esta situación, y parten mujeres y niños para evitar el encierro y aburrimiento de los más chicos, quienes no tienen clases desde hace 10 días, mientras que los jefes de hogar se quedan por sus trabajos y para cuidar sus propiedades.

Entre los que se quedan están los voluntarios que acuden de manera diaria para conformar grupos de ayuda a quienes no pueden limpiar techos o casas. En este grupo están Joaquín Solá, Uriel Loarte, Juan Campos, Manuel Rua y Sebastián Curín, cinco adolescentes que se presentaron para ayudar en el Comité de Operaciones y ayer limpiaban un techo en el barrio Norte, donde aún falta luz y agua.

«Me siento un inútil en mi casa, me aburro al estar sin luz», contó a LA NACION uno de los adolescentes que acuden al 4° año del CPEN 17 y 68 y diariamente limpian un promedio de cinco techos. También las docentes Patricia Benítez y Beatriz Díaz se acercaron a colaborar desde hace más de una semana y realizan guardias para registrar los llamados con pedidos de ayuda para el despeje de techos.

Otra docente ideó antiparras caseras hechas con placas de radiografía, un elástico y goma espuma en el contorno, que cada día renueva su stock en el comité para ofrecer a los voluntarios que salen a las calles.

Las organizaciones de la ciudad también aportan su personal y las fuerzas de seguridad como el Ejército, que desplegó 110 hombres y 40 vehículos. «Aquí quien nos rige es la naturaleza, no hay que bajar los brazos porque la población va a salir adelante», sentenció el teniente coronel Guillermo Vergara de la agrupación del Ejército en Villa La Angostura.

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