Torrico fue una muralla y Godoy Cruz sigue con vida

El arquero las sacó todas y su equipo empató 0-0 con Lanús en Mendoza. Con ese resultado, el Tomba se clasificó a octavos de final tras el 2-2 obtenido en la ida. El próximo rival saldrá de Universitario (Perú) y Deportivo Anzoátegui (Venezuela).

Esas manos las agradece Godoy Cruz. Esas manos las padece Lanús. Son las manos de Torrico, el arquero que explica el final de esta serie de la Copa Sudamericana. Aquí atrapó todos los merecimientos que hizo Lanús. Aquí Torrico fue el responsable de la clasificación milagrosa de Godoy Cruz, que ahora espera por Universitario de Perú (ganó 2 a 1 en la ida) o por Anzoátegui de Venezuela.

El empate 2 a 2 en la ida no reflejaba una igualdad total. Favorecía a Godoy Cruz por haber convertido de visitante y le permitía saber que se clasificaba empatando en cero o en uno. Con ese detalle reglamentario sobre la mesa, Lanús tenía todas las obligaciones. Y se hizo cargo en el primer tiempo. Porque siempre demostró intenciones de ganar y porque se apropió de casi todas las jugadas de gol.

Sorprendió Schurrer pateando debajo de la alfombra esa imagen de técnico conservador que se venía ganando. Aquí, tal vez por necesidad, tal vez por convicción, apostó a un esquema ultraofensivo, que podría resumirse como un 4-1-2-3. Arriba, por el medio, bien de centrodelantero, Pavone. Por afuera, Neira a la derecha y Regueiro a la izquierda. Y en el medio, un triángulo con Camoranesi y Valeri más adelantados y con Fritzler como vértice más retrasado.

No esperaba Godoy Cruz tanto audacia de Lanús. Por eso el equipo de Da Silva tardó un rato largo en acomodarse. No sabía cómo jugar ante la presión de Lanús en la salida. Todo se acentuaba porque Villar, Rojas y Olmedo no estaban finos en la distribución. Así quedaban aislados Navarro y Ramírez.

Si Lanús no dibujó en el resultado la diferencia que necesitaba en el primer tiempo fue por responsabilidad de Torrico. Resultó clave el arquero de Godoy Cruz. De entrada, manoteó abajo un remate difícil de Regueiro. Después, también se tiró para atrapar un buen cabezazo de Braghieri. Hubo un cruce salvador de Voboril ante otro cabezazo, esta vez de Pavone. Y el mismo atacante tuvo una doble posibilidad en una misma jugada: tras un pase de Regueiro, la punteó Pavone, tapó abajo Torrico y el segundo remate del Tanque pegó en el travesaño.

A lo mucho de Lanús apenas Godoy Cruz le contestó con una maniobra linda que armó Voboril, Villar la mandó al medio y Ramírez, incómodo, cabeceó afuera.

Nada se modificó en el segundo tiempo. Lanús siguió siendo muy superior. Godoy Cruz continuó sin hallar respuestas y demostrando demasiadas fragilidades. Y el empate sólo se explica por Torrico y por la mala puntería de Lanús. El arquero le tapó con las piernas a Regueiro, le achicó a Valeri y voló en forma brillante para frustrar de nuevo a Regueiro. Una media vuelta de Pavone se fue muy cerca. Y un giro de Regueiro, cómodo en el área, se fue apenas desviado. No había caso. Esta Copa Sudamericana no se hizo para Lanús.

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