Sin pistas firmes, 330 policías buscan a Candela por todo el conurbano bonaerense

Ayer fue desmentida una versión que decía que la nena había llamado a su mamá.

No hubo llamados extorsivos ni datos confiables, pero sí confusión y desorden: Candela Sol Rodríguez continúa desaparecida desde el lunes 22 y la investigación se dispersa hacia todos lados, por momentos sin rumbo claro. Los investigadores realizaron cientos de allanamientos, pero ninguno sirvió para dar con el paradero de la menor. Ayer, se efectuaron búsquedas por todo el conurbano bonaerense –de Florencio Varela a Esteban Echeverría y El Jagüel– y al menos diez comisiones de policías seguían por la noche tratando de dar con la chiquita. Según el jefe de la Policía Bonaerense, Juan Carlos Paggi, hay 330 efectivos abocados al caso en tiempo completo.

El Ministro de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Ricardo Casal, explicó que “tenemos mil hipótesis y algunas han sido desechadas. Por ejemplo, desechamos que haya sido una venganza al padre de la menor, que se encuentra preso”.

El caso es tan grave y preocupa tanto a la Justicia y a la plana más alta de la policía provincial, que se creó un comité mixto de crisis para profundizar la búsqueda de la menor. A la cabeza de ese cuerpo especial están el ministro Casal y el comisario Paggi. El fiscal Marcelo Taboraldo, junto a un equipo de psicólogos, se ocupó de entrevistar a la madre de la nena y al padre, en la cárcel, para trazar el perfil psicológico de Candela y su familia.

Ayer hubo varios rumores durante toda la tarde: la versión más fuerte decía que Candela había llamado cuatro veces llorando a su madre, Carola Labrador, y le había dicho que estaba secuestrada y que la habían intentado violar.

Pero la versión fue desmentida: “Existieron cuatro llamados a la casa de Candela a las ocho de la noche del martes –explicó una fuente del caso–. La voz era la de una nena de una edad aproximada a la de la menor desaparecida. Se allanó el lugar desde donde se hizo la llamada, en el Jagüel, y descubrimos que se trataba de una menor que había hecho una apuesta con su hermano y le había robado el celular a su abuela”.

Candela desapareció a las tres y media de la tarde del lunes. La nena le dijo a su mamá que se iba a encontrar con sus amigas para ir juntas a la parroquia San Pablo Apóstol, donde integran el grupo de boy scouts. Pero nunca llegó. El celular de la nena estaba fuera de servicio por falta de pago, pero por pedido de la Justicia fue dado de alta y se activó en dos oportunidades. La hipótesis de los investigadores es que se lo robaron. “Se siguió la pista del celular pero fue activado en la calle y cuando llegamos no había nadie”, explicó una fuente judicial.

Los investigadores no creen que la menor se haya ido de su casa por su propia voluntad. Sostienen que vivía contenta en su casa junto a su mamá, su abuela y sus hermano. La chica era la abanderada del colegio EGB Nº 28 “Cartero Bruno Ramírez” de Hurlingham.

“Hemos tenido que pedir perdón a muchas familias porque entramos a allanar su casa. Hay muchos cínicos y sádicos que disfrutan haciendo estas bromas pesadas. Es verdad que el padre es problemático, pero desechamos casi por completo que se trate de un ajuste de cuentas al padre. Ya que no hubo ningún llamado extorsivo”, dijo una fuente de la investigación. El padre de la chica está detenido en la cárcel de Magdalena, donde cumple una condena por “piratería del asfalto”.

Familiares y amigos volvieron a marchar a la comisaría. La madre de la nena rogó que le devuelvan a su hija y pidió piedad a la gente que llama para hacer bromas pesadas: “Estoy convencida de que a Candela la robaron. No jueguen con nuestro dolor, sufro de diabetes y desde que mi hija no está no puedo dormir. La voy a buscar toda la vida. Les pido a los que la tienen secuestrada que nos la devuelvan sana”, dijo Carola.

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