Por un escándalo de espionaje, cierran un famoso diario británico

Es el sensacionalista News of the World, que pinchó teléfonos de unas 4.000 personas para tener primicias. En una polémica decisión, el magnate Rupert Murdoch decidió que el domingo será la última edición. Habrá una investigación independiente.

El rey de los dominicales británicos ha muerto, después de 168 años. El grupo Murdoch decidió cerrar el tabloide sensacionalista News of the World y dejó sin trabajo a sus 500 periodistas pero no le pidió la renuncia a su jefa ejecutiva, Rebekah Brooks, como consecuencia del escándalo de las escuchas telefónicas para conseguir primicias. Su última edición aparecerá el próximo domingo y sin avisos publicitarios.

Uno a uno, 33 de sus principales anunciantes lo abandonaron, al saber que había pinchado los teléfonos de los familiares de los soldados muertos en Irak y Afganistán mientras, al mismo tiempo, promovía una campaña para “apoyar” a las fuerzas armadas británicas. Aparentemente hay otras 4.000 víctimas de pinchaduras, que la policía está informando día a día. Al menos deberán pagar 120 millones de libras en compensaciones a los hackeados y cinco de sus periodistas y ejecutivos probablemente sean detenidos pronto.

Anoche se supo que Andy Coulson, ex editor general del diario durante las escuchas, sería arrestado hoy.

La decisión de bajar la persiana de NOW –como llaman al dominical– se produjo un día antes de que cerrara la licitación para que Murdoch pudiera comprar el 61 por ciento del paquete accionario de la televisión satelital BSkyB y cuando se reveló que habían pagado al menos 100.000 libras a cinco oficiales de la policía británica, a cambio de información. En efectivo y en un McDonald´s cercano a la redacción. Inimaginable en la puritana Gran Bretaña. Más de 135.000 personas han firmado una solicitud al premier David Cameron para que se postergue el “take over” y no entregar a Murdoch el monopolio del negocio televisivo.

The Daily Mail , otro tabloide británico, informó que Murdoch está preparando un nuevo diario más barato, que se llamará The Sun on Sunday y que saldrá los domingos, para reemplazar al News of the World , con menos personal y Rebekah Brooks supervisándolo.

El inesperado anuncio del cierre llegó a la tarde ayer, cuando James Murdoch, heredero de su padre, informó personalmente a la redacción que el domingo se publicaría la última edición .

“No vamos a tener avisos este fin de semana. Cualquier espacio publicitario de esta última edición será donado a causas y organizaciones de caridad. Estas son medidas fuertes. Yo estoy convencido de que es lo que hay que hacer”, dijo Murdoch Junior.

“Yo puedo entender cuán injustas estas decisiones pueden parecer. Particularmente para colegas que se van a ir de la compañía. Ustedes pueden ver estos cambios como el precio que está pagando un staff leal por las transgresiones de otros”, continuó.

Atónitos, los periodistas vieron entrar a redacción en el vidriado edificio de Wapping, a la vera del río Támesis, a Rebekah Brooks, la jefa ejecutiva del grupo, acompañada por dos guardaespaldas.“El diario The Guardian fue por nosotros y nos agarró”, sintetizó. “No hay otro camino que cerrar”.

A algunos las lágrimas les inundaban la cara. Otros se sumergieron con la cabeza entre las piernas, pensando en un futuro sin trabajo, en un reino con altísimo desempleo y un gremio en crisis. El silencio duró al menos tres minutos. Hasta que comenzaron los insultos a Rebekah, su pedido de renuncia a los gritos y las acusaciones, al borde del linchamiento.

Colin Myler, el editor de News of The World , hablaba bañado en llanto. Le pidió a Rebekah que se fuera de la sala de redacción.

“Mucha gente en News of the Word piensa si no sería mejor que Ms Brooks fuera “cerrada” antes que el diario”, dijo Roger Alton, ejecutivo de The Times, cuyo propietario también es Murdoch.

Un periodista de News of the World que estuvo en la reunión relató a Clarín , demudado, cómo empezaron a sospechar que “algo funesto ocurría”, cuando todos los editores y managers desaparecieron en conjunto a las cuatro de la tarde. “Inmediatamente después regresaron y comenzaron a separarnos en grupos para darnos la noticia. Primero hubo un enorme silencio. Después la gente empezó a reaccionar y a llorar. Algunos se abrazaban. Nadie podía contestar qué iban a hacer con nosotros, si teníamos o no que limpiar los escritorios, si seguíamos o no siendo empleados de News International. Ahora estamos viviendo una situación de caos. Nadie sabe si irse o quedarse. Nadie tiene la menor idea de lo que va a pasar aquí. Es simplemente horrible”, contó.

Si Murdoch pensó que cerrar el dominical aliviaría la presión sobre el grupo ante el escándalo de las escuchas o mejoraría sus perspectivas frente al “takeover” de BSkyB, se equivocó. El líder laborista Ed Miliband pidió nuevamente la renuncia de Rebekah Brooks, mientras otros diputados ya hablan de la ramificación del escándalo en la operación de BSkyB y dudan de la “probidad” moral de los Murdoch para hacerse cargo.

“La única persona que continúa en su trabajo es Brooks. Yo no pienso que News International puede tener la esperanza de avanzar si ella no es removida de su puesto”, exigió Miliband, antes de encontrarse con el primer ministro David Cameron para poner en marcha una investigación independiente, presidida por un juez, sobre las pinchaduras.

Una llamarada pelirroja, enrulada y autoritaria, mimada de Murdoch y muy rica, Rebekah es el terror de los políticos británicos y la gran amiga del premier Cameron. Se vanagloria de haber descubierto affaires, amantes, corruptelas a varios legisladores y se atribuye sus renuncias. Todos le temían. “Cargarse” a Rebekah va a ser la misión de los legisladores y editores de Westminster en las próximas horas. El miedo se ha evaporado y Rupert Murdoch, que la apoyó personalmente en una declaración, lo sabe.

Nadie se salvó del espionaje del dominical. Desde la familia real a las familias con hijos muertos víctimas de pedófilos, del abogado de lady Di a Hugh Grant.

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