Nueva York, inundada y sin luz tras el paso de “Irene”

El huracán golpeó en esa ciudad con vientos de 100 km. por hora y lluvias torrenciales, aunque se debilitó. Hay 20 muertos en distintos estados. Obama dijo que la recuperación puede durar semanas

El huracán Irene pasó ayer por Nueva York con vientos de 100 kilómetros por hora y una lluvia torrencial que dejó barrios enteros bajo el agua, más de 90.000 personas sin electricidad, cientos de árboles caídos, autos destrozados y una población en estado de shock.

Sin embargo, al perder fuerza después de haber tocado tierra en Carolina del Norte, Irene no logró ingresar en la Gran Manzana, es decir el corazón de la ciudad, con todo su poder de destrucción. Después de una noche terrorífica, los neoyorquinos se despertaron ayer aliviados. “Lo peor ya pasó”, dijo el intendente de Nueva York, Michael Bloomberg.

Horas después, el presidente Barack Obama agradeció a todas las agencias que participaron en los operativos de preparación y respuesta al huracán.

Advirtió sin embargo que la emergencia todavía no había terminado . “Esto no acabó. Los impactos de esta tormenta se sentirán por algún tiempo. Y el esfuerzo de recuperación durará semanas o más. Puede haber falta de energía durante algunos días en algunas zonas”, señaló.

En efecto, desde que sobrevoló Puerto Rico hace cinco días, Irene provocó 20 muertes en distintas localidades, dejó sin electricidad a un total de 4 millones de personas y produjo severas inundaciones en todos los estados por los que pasó: Carolina del Norte, Virginia, New Jersey y Nueva York.

Más aún, el alerta por la tormenta en la ciudad de Nueva York continúa y según adelantó la alcaldía no sería levantada hasta hoy a las 3 de la tarde hora local. Las zonas más afectadas han sido los suburbios. Partes de Brooklyn, Queens, Staten Island, Coney Island y Long Island quedaron totalmente destrozadas por el agua .

Hubo gente que quedó atrapada en sus casas y hubo que sacarlas en botes. Por ejemplo en Staten Island, los bomberos rescataron a 61 personas (incluyendo tres bebés) de un barrio que tiene un lago que se desbordó transformando sus calles en verdaderos ríos.

En Nueva York, que había lanzado una inédita orden de evacuación obligatoria para 370.000 personas, los efectos de Irene, que finalmente bajó a tormenta tropical, se sintieron con potentes lluvias, relámpagos, reportes de tornados y fuertes ráfagas de viento.

La Gran Manzana sin embargo, se salvó de lo peor. Después de una noche de gran incertidumbre, ni siquiera los barrios que fueron evacuados por precaución padecieron grandes daños. Por ejemplo, situado a orillas del río Hudson, Battery Park, donde un día antes todo el mundo temía una violenta inundación y un gran apagón, sobrevivió al huracán intacto.

“A a eso de las 7 de la mañana, en el pico de la marea, pensamos que el agua iba a rebalsar el borde de la explanada, pero enseguida retrocedió”, contó a Clarín Humberto Diez, un colombiano que trabaja de portero en un edificio de Rector Place. “Ni una sola gota de agua ingresó en nuestro edificio”, afirmó. Las bolsas de arena que habían colocado en la puerta principal yacían apiladas. “¿Quiere llevarse una de recuerdo?”, bromeó Humberto. Los residentes comenzaron a regresar a sus departamentos a partir de la 10 de la mañana. Algunos directamente se habían negado a evacuar, pese a las advertencias de las autoridades, que por todos los medios trataron de evitar otro desastre como el que dejó el huracán Katrina en el sur del país, en 2005.

“Yo estaba seguro, todo esto fue exagerado”, dijo un operador de Wall Street muy escéptico que pidió mantener el anonimato.

Pese a que los aeropuertos no reabrirán y el transporte público no será restablecido en su totalidad hasta hoy a la mañana, Manhattan fue recuperando ayer lentamente su ritmo desde la mitad de la mañana. La gente salió a pasear sus perros y los más atletas salieron a entrenarse. “Traté de correr por el Central Park pero no me dejaron”, contó a Clarín Marcos Fecchino, un argentino que llegó a Nueva York el viernes. “Decidí entonces correr alrededor del Parque por la vereda de afuera. Vi uno o dos árboles caídos, pero no mucho más”, señaló. Por la tarde, el parque ya había sido limpiado y abierto al público.

Si bien todos los teatros, cines, museos y grandes tiendas permanecieron ayer cerrados, en barrios como el Soho y el Village algunos restaurantes abrieron sus puertas a la hora del almuerzo. “No tenemos todos los mozos, pero estamos haciendo lo que podemos”, dijo a este diario el manager de Felix, un restaurant situado en la esquina de Broadway y Grand, mientras corría de una mesa a la otra. En la vereda de enfrente, “Novecento” el conocido restaurante argentino, permaneció cerrado.

Por las ventanas blindadas con cinta adhesiva podía verse que habían cubierto la caja con un plástico azul, quizás porque temían que el agua pudiese llegar hasta el mostrador. Nada de eso sucedió. Pero en Soho se podía observar cómo algunos tomaron todas las precauciones y otros, ninguna.

El viento seguía soplando anoche sobre Nueva York. El pronóstico indica que hoy será un día de sol espectacular. Si se cumple, para los neoyorquinos será el fin de una verdadera pesadilla.

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