River y la semana más crítica de su historia

En 110 años de historia nunca vivió una situación así. Le queda una fecha para tratar de zafar de la Promoción. El equipo no da respuestas futbolísticas y parece depender de los otros.

Ni siquiera en el nacimiento de la década del ochenta, cuando los jugadores le hicieron una huelga de piernas a Rafael Aragón Cabrera, River pasó por su hora más crítica. Desde el aspecto estrictamente deportivo, es el momento más duro en sus 110 años de historia.

Entonces, estos cinco días que restan de cara al duelo con Lanús se consumirán con una ansiedad tóxica para los hinchas, quienes agotan las entradas, a esta altura del torneo, con espíritu masoquista . Para los jugadores, a los que no sólo les quema la pelota a cada minuto; también, se les incendia el prestigio . Para el técnico, cuyos planteos están en el centro de la tormenta y su futuro en el banco, casi terminado . Para los dirigentes, responsables del armado de un plantel que está lejos de aquellos tiempos millonarios. En definitiva, para todos aquellos que se desviven por la banda roja.

El temor está instalado en Udaondo y Figueroa Alcorta: l a Promoción será una realidad si Olimpo consigue vencer a Quilmes en el Sur y el equipo de Juan José López no derrota a Lanús. Y las señales favorables que se produjeron en las últimas fechas siempre fueron producto de los rivales directos.

River nunca jugó a favor de River.

Entonces, la pregunta se multiplica en Núñez: ¿hay una conciencia cierta de lo que significaría para el club revalidar la categoría con un adversario de la B Nacional, al margen del implícito riesgo de descender? Aunque los hinchas sólo se rigen por la pelota, el factor económico es importante para quienes conducen los destinos del club . ¿Qué empresario estaría dispuesto a invertir en el publicitado y demorado fideicomiso con las acciones futbolísticas de River en default? Para colmo, si River juega la Promoción, se quedará afuera de la Copa Sudamericana , un torneo que, sólo por lograr la clasificación, lo hace acreedor a medio millón de dólares . Y el premio por ganarlo es mucho más suculento: cuatro millones de billetes norteamericanos . Los dirigentes lo tienen claro. “Quedarnos afuera de la Copa nos generaría un quilombo muy grande”, le confió un integrante de la Comisión Directiva a Clarín .

Un repechaje con Belgrano o San Martín de San Juan, además, generaría un escenario propicio para la interna política que existe en el interior del Monumental. Sin ir más lejos, el viernes, en la estación de servicio de Sarandí que es propiedad de la familia Grondona, don Julio recibió a los cinco integrantes del bloque opositor (Diego Quintás, Andrés Ballota, Antonio Patanián, Darío Santilli y Jorge Sonzogni). Enfrentados a Daniel Passarella, intentaron despegarse del Kaiser , quien además es cuestionado por sostener a su ex compañero en pantalones cortos y actual técnico, Jota Jota López.

Al Negro ya le soltaron la mano los hinchas. Aunque no lo insultaron con nombre propio, el domingo le apuntaron por elegir a Rogelio Funes Mori por encima de Mariano Pavone.

“No seas cagón” , le gritaron desde la tribuna. Para los directivos, s u ciclo está agotado . Para Passarella, también. Aunque no le abrirá la puerta de salida hasta que termine de definirse la situación de River en el Clausura.

“Nunca la pega con los cambios” , se quejan los dirigentes, quienes ya habían pedido su renuncia después del empate ante Colón.

Los jugadores, en tanto, aseguran no tener miedo. Pero algunos deslizan por lo bajo que a otros les pesa la situación.

Eso se nota en el campo de juego. “A mis compañeros los vi desgastados en el vestuario. Eso me deja tranquilo. Siento que dependemos de nosotros mismos y vamos a dar lucha hasta el final”, dijo ayer Juan Pablo Carrizo. Y sí.

Rendirse, jamás.

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