La mamá de la beba muerta en Ayacucho dijo que no hubo robo

Lo declaró a la Justicia. “Al ver así a la nena se desesperó e inventó la versión”, contó el fiscal.

Soledad Ibáñez, la madre de la beba que murió hace 11 días en su casa de la ciudad bonaerense de Ayacucho, admitió ayer ante la Justicia que inventó la versión del asalto tras encontrar fallecida a su hija y no saber qué hacer ante esa situación. La mujer había dicho que ladrones asfixiaron a la beba durante un asalto.

Sin embargo, ante el fiscal de la causa, Diego Bensi, la mujer dijo que se “desesperó al encontrar a su hija Antonia ahogada” y ante la escena devastadora “no tuvo otra idea que inventar un asalto” . Su marido también se enteró ayer de la verdad y escuchó por primera vez, según el fiscal, la verdad de su mujer. De hecho Ibañez declaró al menos tres veces y dio siempre la misma versión del supuesto robo.

El fiscal aclaró que la mujer cometió el delito de falsa denuncia pero, dijo, “no vamos a caer de lleno contra la madre de la nena y pediremos exámenes psicológicos para que los peritos determinen su estado al momento de la denuncia”. Bensi aseguró que lo que ocurrió con la muerte de la niña fue un accidente doméstico que lejos está de cualquier investigación.

Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, dijo que Ibáñez tuvo la “responsabilidad de desandar el camino” y admitir que inventó la versión del robo.

Consultado de si la mujer debería ser acusada de falsa denuncia, el funcionario consideró que fue un “hecho menor” que sirvió para encubrir otro “trágico y natural” que fue la muerte de la bebé.

La hipótesis del robo ya había perdido fuerza el jueves pasado cuando un peritaje de la Policía Científica demostró que en la casa de Ibáñez sólo había dos huellas que pertenecían a las zapatillas deportivas de un policía que había intervenido en la investigación y fue vestido de civil.

La muerte de la niña se registró el miércoles 27 de julio en una casa de la avenida Miguens al 1100, de la ciudad de Ayacucho, a 320 km de la Capital Federal.

Ibáñez declaró a la Policía que cuando salió de la ducha escuchó voces y al abrir la puerta del baño había dos hombres con sus rostros cubiertos, uno de los cuales le golpeó la cara con un puño y le dijo que se trataba de un robo.

Explicó que en medio del asalto, su beba comenzó a llorar en el moisés en el que estaba descans a ndo y los delincuentes se alteraron y la taparon con una frazada pesada , lo que –según denunció en su momento– le provocó la muerte a la chiquita.

Esa misma noche , los vecinos de Ayacucho marcharon por el centro de la ciudad y hasta la casa del intendente Darío David –donde hubo algunos incidentes– en reclamo de Justicia y mayor seguridad. Al día siguiente, la autopsia determinó que la muerte de la beba se debió a un broncoespasmo y que no presentaba signos de haber sido agredida.

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