Investigan si el menor asesinado fue ultimado en intento de robo

El chico de 14 años que ayer a las 2.30 fue encontrado muerto, tirado en una calle de barrio Anacleto Medina de Paraná, a cuatro cuadras de su casa, podría haber sido víctima de una persona que lo persiguió tras un intento de robo, informaron fuentes de la investigación. Le dispararon por la espalda desde 10 metros de distancia, con una escopeta o una tumbera.Eran las 2.30 ayer cuando un vecino de calles Luis Palma y Patrono San Miguel, en el sudoeste de Paraná, volvía a su casa y encontró a un adolescente ensangrentado y tirado en el piso. El hombre llamó al comando radioeléctrico, y en pocos minutos llegó un patrullero para constatar que se trataba de un muchacho muy joven, y que estaba sin vida.
En minutos el barrio Anacleto Medina se llenó de policías. Los peritos que trabajaron en el lugar corroboraron que el menor había sido asesinado de un escopetazo en la parte izquierda de la espalda, y que los perdigones habían salido por un costado y por la parte delantera del tórax.
Por el tipo de municiones y las marcas dejadas en el cuerpo por el disparo, la Policía presume que podría tratarse de un arma de fabricación casera, tipo tumbera.
Debajo del puño del buzo el menor tenía escondido un destornillador, lo cual hizo pensar que podría haber intentado abrir una puerta o robar algún objeto.

Averiguación.

Varias horas le llevó a los efectivos de Homicidios saber quién era la víctima. Por la mañana pudieron establecer que se trataba de Ramón Fernando González, un chico de 14 años domiciliado en calle Los Minuanes, a cuatro cuadras de donde cayó muerto, y que el miércoles a la noche había sido visto con un grupo de amigos en la plaza del barrio Anacleto Medina.
No fue sencillo obtener datos en la zona. Por el horario en que ocurrió el homicidio, por la poca colaboración de quienes vieron algo y podrían aportar datos, reacios a comprometerse.
Cerca del mediodía una tía de la víctima reconoció el cadáver en la morgue. Explicó que el chico vivía con la mamá y cinco hermanitos. La madre no estaba en Paraná al momento del hecho, dado que habría viajado a Gualeguay para visitar a un hombre que está alojado en la cárcel de esa ciudad.
Cerca del mediodía, el director de Investigaciones, comisario general Carlos Schmunk  dijo  que se habían logrado algunos testimonios de importancia, y que la Policía confía en identificar al o los autores del hecho en pocas horas.

Hipótesis

Ayer a última hora, otras fuentes consultadas por esta Hoja revelaron que todas las pruebas reunidas por orden del juez de Instrucción Carlos Ríos fueron orientando la investigación hacia un posible intento de robo. “El chico habría intentado abrir una puerta o robar algo en una casa de esa zona, y aparentemente lo persiguieron a los tiros” explicó un oficial de Policía. El personal de la División Homicidios interrogó a varios testigos y anoche había expectativas de encontrar a algún joven que haya estado en el lugar junto a González, en el momento del disparo fatal.

Abandono

La investigación sobre la identidad del menor asesinado sacó a la luz una realidad muy cruda, de una vida corta y dolorosa. El chico que cayó muerto ayer de madrugada tenía, pese a su escasa edad, una historia de pobreza y abandono. “Aparentemente no conoció a su papá. Vivía con varios hermanitos, pero pasaba la mayor parte del día solo y en la calle. Estuvo internado un tiempo en el hogar de Viale por problemas de conducta”, reveló uno de los policías que trabajan en el esclarecimiento del caso.
Algunos vecinos –incluso sus amigos, que fueron interrogados por la Policía—explicaron que tenía muchos problemas y en los últimos tiempos estaba muy complicado con las adicciones. Una vida muy breve, y demasiado dura.

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