Gonzalo Valenzuela conmovió hablando de su relación con Juana Viale y de la muerte de su hijo

En «Sábado Bus», el actor lanzó: «Puedo sobrepasar muchas cosas por querer una familia, amarla, respetarla y formarla». Y habló de «un dolor enorme» por la muerte de su bebé recién nacido.

Un sereno y aplomado Gonzalo Valenzuela se mostró el sábado en Sábado Bus, el programa que conduce Nicolás Repetto en Telefe. Sobre su relación con Juana Viale, afirmó que «el amor todo lo perdona». También recordó las tragedias que sufrió en su familia y se llevó cariñosos aplausos.

Un Repetto muy diplomático y con excelente muñeca para manejar temas ríspidos abordó a Valenzuela y, por la tangente, le sacó frases conmovedoras sobre la polémica que generó el affaire de Viale con el economista Martín Lousteau y la posterior muerte del hijo del chileno y la actriz.

«Siempre se te ve como que arrancás de nuevo. Pareciera como que sos blindado, a prueba de todo tipo de disgustos», le dijo el conductor de Sábado Bus a Valenzuela.

La respuesta fue sobria: «La muerte es parte de la vida, y uno tiene que tratar de aceptarla, no entenderla, pero sí aceptarla».

En el estudio del programa de Telefe, el actor contó que sus padres murieron por un cáncer con un mes de diferencia. Y que su hermano había fallecido antes en una tragedia doméstica. «Solo me aferré a mis amigos», contó.

Luego, consultado por Repetto sobre si el amor «todo lo perdona», Valenzuela cosechó aplausos: «Todos tenemos derecho a equivocarnos. Hay que tener en claro cuáles son las cosas que a uno realmente le interesan: el amor que tengo por mis hijos y por formar mi familia. Puedo sobrepasar muchas cosas por cumplir ese sueño, por querer una familia, amarla, respetarla y formarla».

En medio de aplausos, Repetto preguntó al aire: «¿Quién es más macho, el que perdona o el que castiga?

Y Valenzuela continuó: «Lamentablemente uno vive una vida expuesta. Yo lo pasé muy mal porque me vi muy humillado por la gente, por los programas de televisión, con un tema muy sensible y que terminó en tragedia, que fue la muerte de mi hijo. Un dolor enorme. Y después empecé a ver como se arrepentían todos aquellos que se habían mofado. Todo se devuelve en la vida, yo no le he hecho mal a nadie, sigo creyendo en mis valores y mis principios».

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