El Banco Central eliminó datos que complicaban a Schoklender

Un día después de que Clarín informara el escándalo en la Fundación Madres de Plaza de Mayo, ordenó dar de baja de los listados de morosos 34 cheques impagos de Meldorek. En 2007 y 2008 se hizo lo mismo con cheques de las Madres.

El “prontuario” financiero de la empresa Meldorek, propiedad en un 90 por ciento de Sergio Schoklender, fue sospechosamente “emprolijado” por el Banco Central un día después de que Clarín reveló el escándalo que envolvía a la Fundación Madres de Plaza de Mayo y a su hasta entonces apoderado.

Según pudo constatar este diario tras consultar bases de datos de riesgo crediticio, el 26 de mayo pasado la autoridad monetaria envió una orden para dar de baja de los registros de deudores 34 cheques impagos emitidos por Meldorek, que sumaban en total 1.591.681,1 pesos. Lo curioso es que en ningún lado consta que esos cheques (y la multa correspondiente) fueron saldados. Varios de los cheques son de un mismo talonario, presuntamente emitido por el Banco Supervielle. Ese banco es acreedor de Meldorek en $ 227.500, según consta en los registros del BCRA.

La sugestiva orden que dio el Banco Central, organismo que preside Mercedes Marcó del Pont, luce irregular y suena a protección política, toda vez que los registros de cheques impagos deben quedar a la vista de quien consulta la base de datos, aún después de que se hayan saldado los cheques.

Este diario también pudo constatar que tres años atrás el Banco Central, por entonces conducido por Martín Redrado, ordenó eliminar de los registros cientos de cheques emitidos por Fundación Madres de Plaza de Mayo , que figuraban también como impagos. En este caso el Banco Central decidió darlos de baja en dos tandas: la primera en diciembre de 2007 y la segunda en julio de 2008. Entre los cheques “borrados” figuran varios emitidos en 2008 por el mismo monto: $ 90.329,51.

Con todo, aún se pueden ver en la base de datos del Central una veintena de cheques emitidos por Meldorek de los cuales 15 aparecen como “impagos”.

También en el caso de la Fundación Madres de Plaza de Mayo hoy figuran cheques impagos en la base del Central: son 21 y suman $ 215.358,01. Schoklender, como apoderado de la Fundación, firmó esos cheques entre enero de 2007 y diciembre de 2008.

Las bases de datos de los morosos del sistema financiero se alimentan con la información que proveen los bancos, y que administra el propio Banco Central.

La ruta de la “información crediticia” para el caso de un cheque impago, es así: Al momento de que se registra un cheque sin fondos, el banco emisor debe informar al Banco Central el monto impago y el nombre y apellido y demás datos personales (DNI, CUIT) de quien libró ese cheque. El moroso en cuestión tiene 15 días para “levantar” el cheque y la multa correspondiente. Si efectivamente saldó la deuda antes de los 15 días, el banco tendrá dos días hábiles para dar de baja la infracción de la base de datos.

Si el moroso se tomó entre 16 y 90 días para regularizar la situación, el episodio figurará en su registro durante un año.

Si la deuda se saldó después de los 91 días de haber sido informado como moroso, el episodio igual permanecerá en la base de datos durante dos años.

Los cheques que nunca fueron cancelados, se darán de baja a los 5 años de la fecha de rechazo.

En cualquier caso, la orden de dar de baja la información parte, siempre, del Banco Central. Solo en casos muy especiales un banco puede comunicarse directamente con las centrales de riesgo para dar de baja a un moroso, siempre, claro, que haya saldado la deuda.

Los plazos de permanencia de la información del deudor están establecidos en la ley 25.326 de Protección de Datos Personales (art. 26 inciso 4) y en la circular B 7074 del Banco Central.

Las instrucciones que dictó el Banco Central, tanto las más recientes como las del período 2007/2008, hablan de que el Gobierno contaba desde hace largo tiempo con información sobre las irregularidades en las que había incurrido Sergio Schoklender.

Anoche en el Banco Central dijeron desconocer el hecho que involucra a Schoklender y su empresa. Aseguraron que “en ningún momento se dejaron de respetar los procedimientos” que indican las normativas vigentes para el tratamiento de las bases de datos de los morosos. Además, explicaron que el sistema trabaja “automáticamente”, con un programa informático que administra las alzas y bajas de información sin intervención de personas. Y que los bancos pueden pedir correcciones manuales si cometieron algún error en la información de un cliente.

 

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