Caso Noble Herrera: el primer cotejo de ADN dio negativo

Se confirmó que Marcela y Felipe no tienen vínculo biológico con las familias que los reclamaban desde hace años como supuestos hijos de desaparecidos. En 2003 los hermanos ya habían dado muestras para la prueba que recién se hizo ayer.

La Justicia comprobó ayer que los perfiles genéticos de Marcela y Felipe Noble Herrera no coinciden con los de las dos familias querellantes en la causa por la filiación de los dos hermanos, lo que deja en claro que no tienen vínculo biológico.

Tal como lo dispuso la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, la comparación de ADN se llevó a cabo en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), que funciona en el hospital Durand, en presencia de la jueza, la fiscal Rita Molina y peritos de todas las partes.

El trámite de ayer por la mañana es el primero que se realiza luego de que la Justicia aceptara el pedido de los hermanos Noble Herrera de ofrecer nuevas muestras de ADN para compararlas con todas las del Banco Nacional de Datos Genéticos, donde familiares de desaparecidos buscan a bebés nacidos durante la dictadura o apropiados. Los perfiles de Marcela y Felipe Noble Herrera fueron comparados con los de las familias Lanoscou-Miranda y los Gualdero-Garcia, querellantes en esta causa desde hace diez años.

La agencia oficial de noticias Télam había publicado la información sobre los resultados negativos de las muestras de los hermanos Noble Herrera, pero minutos más tarde eliminó llamativamente la publicación de su sitio web. El cable original se publicó a las 14.49 en la cablera, y 11 minutos después se reescribió esa nota y se subió al portal que tiene en Internet.

Luego se dio de baja el cable.

La inexistencia de lazos biológicos con estas dos familias podría haberse confirmado hace ocho años, cuando los hijos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, ofrecieron realizarse una muestra de ADN para compararlas con ambas familias. El examen fue ofrecido en 2003, ordenado por la Justicia en 2004, y luego ratificado por todas las instancias judiciales, incluso la Corte Suprema.

Pero el análisis no pudo concretarse por las sucesivas apelaciones de los abogados de estas dos familias querellantes, que se opusieron hasta hoy a la modalidad ordenada por los jueces. Ocho años después, el BNDG confirma el resultado negativo al terminar la primera etapa de cotejo que incluyó sólo a las familias querellantes.

Luego vendrá una segunda etapa de cotejo con los 54 casos de nacimientos producidos entre 1975 y 1976, que comenzará hoy, y después con la totalidad del BNDG.

Tanto Marcela y Felipe -que escribieron una carta abierta en 2010- como sus abogados, siempre sostuvieron que no había ningún elemento que pudiera vincularlos con personas desaparecidas. De hecho, por las fechas de sus adopciones resultaba imposible que tuvieran vínculo biológico con las familias García-Gualdero y Miranda-Lanuscou. En el caso de Marcela, además, su grupo sanguíneo difería del de Matilde Lanuscou, que fue secuestrada en septiembre de 1976, meses después de la adopción de Marcela. Sin embargo, ambas familias siguieron sosteniendo su querella hasta el día de hoy, e incluso el abogado de una de ellas, Pablo Llonto, tuvo una permanente actitud de ataque a los hermanos y a su madre, Ernestina Herrera de Noble.

Estos pasos pudieron llevarse adelante luego de la decisión tomada por Marcela y Felipe de no apelar un fallo de la Cámara de Casación que los obligaba a otra extracción compulsiva y su entrecruzamiento con un número limitado de familias. La resolución establecía que debía confrontarse el ADN con los registros de familiares de desaparecidos hasta el 13 de mayo de 1976, en el caso de Marcela, y hasta el 7 de julio del mismo año, en el de Felipe, teniendo en cuenta la fecha de su adopción.

El 17 de junio, los hermanos presentaron a través de sus abogados un escrito a la jueza en la que pidieron que su ADN se compare “cuanto antes” con todos los perfiles genéticos del BNDG . Lo hicieron a pesar de que en todos estos años nunca tuvieron indicio alguno de poder tener vinculación biológica con desaparecidos.

Los hermanos adoptaron esta decisión para “poner fin al acoso y la persecución que ellos y su madre vienen sufriendo desde hace diez años” , y que se volvió más brutal desde hace tres, con presiones y hostigamientos oficiales que no respetaron en absoluto sus derechos.

Para poner fin a esta persecución, ambos concurrieron el 24 de junio al BNDG, donde se les tomó nuevamente muestras de sangre y saliva.

Fue la cuarta vez que ofrecieron muestras, algo que sin precedentes en el país.

El trazado de su perfil genético se concluyó el 31 de junio pasado. La jueza Sandra Arroyo Salgado decidió que la primera comparación se realizase con las muestras de las familias querellantes, que tal como se comunicó ayer, dio resultado negativo.

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