Aumentó un 30% la venta de alarmas para motos

Desde la Policía de Paraná, se estimó que por semana se sustraen cerca de 10 motos, de las cuales son recuperadas un poco más de la mitad. Los dueños optan por mejorar la seguridad instalando sistemas que cuestan entre 400 y 500 pesos.

En la provincia en general y en Paraná en particular uno de los delitos que se encuentra en la cúspide de las estadísticas, es el robo de motos y tiene que ver no solo con el aceitado circuito que existe entre los delincuentes a la hora de sustraerlas, sino también en lo rápido que la desguazan. Ante esto, la población se volcó de lleno a los comercios de electrónica que experimentaron un 30% de aumento en la venta de alarmas de motos.
Desde la Jefatura de Policía de Paraná, se estimó que por semana en la ciudad se están sustrayendo cerca de 10 motos, de las cuales son recuperadas un poco más de la mitad.
Se hizo notar desde la repartición oficial que en los últimos tres meses hubo un importante ataque a la delincuencia que determinó la localización de varios talleres mecánicos donde se esconden las motos que luego son adulteradas o bien desarmadas para el mercado en negro. Además, se ampliaron los operativos que permitieron mejorar el nivel de recuperación de motos. De esta manera, de las 10 que se roban por semana, prácticamente se localizan como mínimo seis.
Esto se pudo lograr merced a la colaboración de la sociedad, como también por la instalación de sistemas de seguridad que afectan el trabajo de los delincuentes.
Tres comercios de colocación de alarmas confirmaron a diario Uno que se elevó la venta en un 30%, llegándose de esta manera a una instalación de entre cuatro a cinco equipos por semana.
Se destacó que los valores de las alarmas para motos oscilan entre los 400 a 500 pesos, sugiriéndose las que permiten neutralizar el encendido del motor, en caso que se encuentren estacionada, o bien las más costosas que permiten parar la marcha de la moto a corta distancia, en caso que el conductor sea desplazado. La instalación de las alarmas es rápida ya que en el término de cuatro horas se colocan los sensores, la bocina y el circuito de cables.
Se marcó que algunos sistemas, incluso llegan a paralizar el funcionamiento de la moto en caso que la misma se la empuje o se trate de encenderla afectando el tambor de arranque.
En todos los casos, se enciende una sirena intensa y se activan las luces marcando una situación irregular con el motorrodado.
Sintetizando, la venta de alarmas aumentó un 30%, lo mismo que el recupero de las robadas, teniendo en cuenta que se notó en la calle la existencia de motos con alarmas que revelan la presencia de ladrones que fueron rápidamente detenidos.
Los delincuentes que son detenidos por robar motos, recuperan rápidamente la libertad, y esto permite que la actividad se mantenga en el tiempo frente a la existencia de una legislación permeable.
Frente a esto, desde la Policía se insistió en marcar que se profundizó el control de los talleres de motos. La actividad llevada adelante por la División Investigacines permitió localizar numerosas motos que no pudieron ser justificadas como propias, para lo cual los responsables de los centros de desguace fueron puestos a disposición de la justicia.
Las penas impuestas a los ladrones de motos, son mínimas por tratarse de un delito excarcelable.

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