A Independiente no le alcanzó la reacción y perdió la recopa sudamericana

Cayó 3-1 contra Inter, que se quedó con el trofeo. Tras un mal primer tiempo, los de Mohamed levantaron en el complemento y llegó el gol de Maxi Velázquez que forzaba el alargue. Pero a siete minutos del final Kléber, de penal, liquidó la historia.Independiente perdió en Porto Alegre y desperdició una nueva oportunidad de conquistar un título internacional. Esta vez no fue en la lotería de los penales, como contra el Jubilo de Japón. Esta vez fue más duro. Porque cayó sin atenuantes ante Internacional en el Beira Río dejando una imagen muy pobre. Fue 3-1 (4-3 en el global) y Recopa para el equipo local. El penal de Kléber, a siete minutos de final, marcó la diferencia que existió en el campo de juego. El Rojo mostró su mística copera en los primeros quince del segundo tiempo. Poquito. No le alcanzó.

Muy flojo lo de Independiente en la primera parte. Sufrió un par de sofocones en el inicio. Un disparo de D’Alessandro rozó el travesaño y un remate de Oscar pasó muy cerca del palo. Ambas en los primeros cinco minutos. Sin embargo, el envió del Colorado murió allí. Independiente se acomodó gracias al prolijo trabajo de Pellerano. Eso sí, jugó a kilómetros del arco contrario. Pero cuando mejor estaba, cuando Marco Pérez paralizó los corazones de los hinchas del Inter con una corrida que el arquero Muriel abortó con un cabezazo fuera del área, surgió Leandro Damiao, el delantero de moda de Brasil.

A los 19 encaró por la derecha, le tiró un caño a Milito y metió un puntinazo bajo que superó el esfuerzo de Hilario Navarro. Internacional lograba su primer objetivo: igualar la serie. Seis minutos después, el Rojo recibió otro duro golpe en una jugada infantil. Saque largo del arquero Muriel y Julián Velázquez que se cae, Milito que duda y Damiao no perdona para revertir la historia con su gol número 34 en 41 partidos en la temporada. Tremendo.

Internacional se convirtió en el ami y señor del encuentro. Dominó casi a voluntad a un Independiente sin brújula. Pudo haber estirado el marcador. A los 34, Damiao casi anota el tercero luego de un yerro de Milito. Pero el tiro del delantero de 22 años se fue apenas desviado. Y Dellatorre también estuvo a centímetros de anotar de cabeza tras una excelente acción de D’Alessandro. El Rojo se fue a los vestuarios con una esperanza. Sólo perdía por dos goles.

En el reinicio, Iván Vélez ingresó por Iván Pérez y el Rojo fue otro equipo. Más dinámico, más decidido, más urgido. Lo metió al Internacional contra su arco. Parra asistió a Maximiliano Velázquez. Derechazo para el descuento y la ilusión. El local tambaleó y el equipo de Mohamed lo puso contra las cuerdas. Pero Muriel le sacó una pelota imposible a Iván Vélez y ahí se murió la esperanza del Rojo. Porque se retrasó. Le entregó la pelota al Colorado. Entonces el argentino Guiñazú jugó e hizo jugar. Trabó y ganó. Contagió. El Rojo, una vez más, retrocedió.

Hilario se lo sacó a Dellatorre, Oscar casi mete un gol olímpico y el arquero se volvió a lucir ante un tiro bajo de Oscar. Era cuestión de acertar ante un Independiente que no ofrecía respuestas. Ni de adentro ni de afuera. Hasta que a los 36 llegó lo inevitable. De un lateral, Tinga armó una contra, habilitó al ingresado Jó e Hilario se lo llevó puesto. El uruguayo Larrionda cobró penal y Kléber no falló.

Entonces, historia repetida, surgieron señales desde el banco. Adentro Defederico y Núñez. Afuera Ferreyra y Fredes. Un manotazo de ahogado. El milagro casi llega en el final con un tiro de Maxi Velázquez. Pero no. Fue triunfo y título para Internacional. Fue derrota y castigo para Independiente.

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