Zaccaría admitió que atendió a Negro y dijo que sólo “recibía órdenes”

En el juicio por robo de bebés, el ex médico del Hospital Militar declaró que tuvo contacto con los niños y con la madre, pero buscó desligarse. Antes el Tribunal había rechazado el pedido de su defensa de no juzgarlo por incapaz.

El médico militar Juan Antonio Zaccaría fue el protagonista excluyente de la segunda jornada del juicio por robo de bebés durante la última dictadura, que se lleva adelante en Tribunal Oral Federal de Paraná. No sólo que se decidió que está en condiciones de ser juzgado, sino que aceptó prestar declaración y terminó aportando nuevos datos sobre el paso de la detenida-desaparecida Raquel Negro por el Hospital Militar y el nacimiento de los bebés mellizos que fueron sustraídos.

Zaccaría comenzó su declaración diciendo que se limitaba a cumplir órdenes de sus superiores. Además, como en la indagatoria durante la etapa de instrucción, reconoció que los mellizos de Negro estuvieron internados en el servicio a su cargo, de Terapia Intensiva, pero a eso agregó que también la propia detenida estuvo en esa área y hasta dijo que la atendió.

“Yo recibía órdenes”, dijo cuando fue interrogado por el fiscal José Ignacio Candioti, y agregó que esas órdenes eran “de la superioridad de la guarnición”.

Dijo también que tomó contacto con los bebés una vez nacidos, que estaban en “una incubadora o una cuna chica” y creyó recordar que fue al día siguiente del parto. Según manifestó, los bebés se los “metieron de prepo” en Terapia Intensiva y al poco tiempo “los hicieron desaparecer, se los llevaron a otra parte”.

Sobre lo que pasó con la madre, dijo: “Creo que quedó en Terapia, pero no recuerdo bien”, y estimó que no tenía problemas de salud. Señaló que estaba acostada, que su aspecto era bueno y que la vio durante un tiempo aproximado de cinco minutos y después no la vio más.

Asimismo mencionó que se encontró con los hechos consumados y que a Raquel Negro “hubo que darle atención porque no se puede tirar un paciente a la calle”.

Planteos rechazados

Antes de la declaración de Zaccaría, el Tribunal Oral Federal rechazó todos los pedidos de la defensa, consistentes en la nulidad del juicio por haber pruebas pendientes y recursos aún no resueltos, y la incompetencia territorial del Tribunal. También rechazó el planteo que hizo de uno de los imputados, Juan Daniel Amelong, en ejercicio de su autodefensa, quien pidió que lo juzgue un tribunal militar.

De la misma manera, rechazó la solicitud del defensor de Zaccaría, Humberto Franchi, quien insistió con su planteo de los últimos meses de que el imputado posee una incapacidad mental que lo convierte en inimputable. Sin embargo, después de analizar los argumentos de las partes, el Tribunal decidió que está en condiciones de ser juzgado y de estar presente en el debate.

“El Tribunal entiende que, por el cocimiento ‘de visu’ durante el desarrollo de la audiencia ayer (por el miércoles) y hoy (por este jueves), se encuentra apto, en condiciones para estar presente y ejercer su defensa material en las presentes audiencias”, sostuvo el presidente del Tribunal, Roberto López Arango.

En el juicio por la causa conocida como Hospital Militar están procesados cinco militares que integraban el Destacamento de Inteligencia 121 durante el gobierno de facto –Pascual Oscar Guerrieri, Juan Daniel Amelong, Walter Salvador Dionisio Pagano, Jorge Alberto Fariña y Marino Héctor González– y el jefe de Terapia Intensiva del hospital, Juan Antonio Zaccaría.

Están acusados de los delitos de sustracción y sustitución de identidad de los hijos mellizos de los detenidos-desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela, nacidos en marzo de 1978 en la maternidad clandestina del Hospital Militar. La beba mujer fue abandonada en un orfanato rosarino y dada en adopción legalmente a una familia que la llamó Sabrina Gullino. Recuperó su verdadera identidad en diciembre de 2008. El bebé varón todavía continúa desaparecido.

Zaccaría ingresó en sillas de ruedas. Amelong lo hizo saludando a los trabajadores de prensa y respondiendo a los flashes de los fotógrafos con un dedo pulgar en alto.

( UNO )

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