Sin detenidos por el triple crimen ocurrido el domingo en Paraná

El único sobreviviente de la masacre es el principal testigo de la causa: Víctor Barreto, hermano del asesinado Cristian.

Su declaración dejó más dudas que certezas y no permitió identificar al o los sicarios. Un signo de quien busca hacer justicia con sus propias leyes. La investigación está a cargo del fiscal Martín Wasinger, y de la División Homicidios de la Policía, quienes tienen en claro una cosa: el narcotráfico tiñe todo el caso, y esto generalmente complica las cosas.

Desde el domingo a la tarde, el mundillo narco de Paraná es un hervidero, donde pocos saben o dicen saber quién está detrás del triple crimen, pero muchos coinciden en que esto recién empieza. Incluso la noticia tuvo impacto fuera de la provincia, ya que los Barreto tenían contactos e inversiones en Buenos Aires y Santa Fe.

La hipótesis principal, entonces, apunta al ajuste de cuentas entre narcos, pero no en el nivel de disputa territorial entre banditas, sino en la pelea por quién es el principal proveedor de los distintos grupos de la ciudad, que han crecido notoriamente durante los últimos meses de pandemia. Hacía tiempo que esta contienda no se daba en la capital entrerriana, como explotó el domingo a las 15 en calle Las Camelias y Ovidio Lagos, en la zona este de la ciudad.

Tal como informó Uno, la Policía aseguró que las tres víctimas y el sobreviviente están vinculados al narcotráfico: Cristian Barreto (43) y su hermano, conocidos como Los Teros, eran narcos de perfil bajo, pero un alto nivel de vida: propiedades lujosas en Paraná y un country en Nordelta (Tigre, Buenos Aires), ante los ojos de los organismos de control. Germán Morrón Herlein (30), fue condenado a seis años de prisión por liderar una banda de distribución y venta de drogas en distintos barrios de Paraná. En diciembre recuperó la libertad y se asoció a los Barreto. Laureano Moreno (25) trabajaba para Los Teros.

Los Barreto venían teniendo problemas con varias personas del narcotráfico, no solo local, sino también de Santa Fe. También se los vincula con el hecho ocurrido el 25 de abril, en una quinta de Colonia Avellaneda. Allí dos hombres fueron molidos a golpes en un asalto que en realidad fue una “mejicaneada”: les robaron cocaína oculta en un vehículo, y los dieron por muertos. Los dos heridos, entre ellos un empleado municipal de Paraná, están vinculados a los Barreto.

La pregunta es ¿quién tiene la capacidad y el pulso firme para semejante ejecución? La respuesta tacha nombres de la lista y deja algunos pocos que puedan organizar un ataque con disparos a distancia y remate en las cabezas de cada víctima. El sobreviviente pudo escapar hacia un baldío con yuyos altos.

La investigación avanza por distintos carriles. Por un lado, el testimonio de Víctor Barreto, que dejó un sabor a poco. Por otro, el análisis de las cámaras de vigilancia de las viviendas cercanas a donde ocurrió el hecho, para poder identificar la moto en la que iban el sicario y el supuesto que actuaba de apoyo. Además, en la casa donde se perpetraron las ejecuciones secuestraron los teléfonos de las víctimas, donde buscarán mensajes o llamadas que pudieran señalar algún rastro a seguir.

Pero por estas horas resultaría clave la moto en la que iba el asesino: una Honda Tornado que habría sido utilizada en otros hechos de violencia ocurridos en Paraná en los últimos meses.

Asimismo, los investigadores están muy pendientes del análisis científico del personal de Criminalística sobre los rastros levantados en la escena del crimen. Principalmente de la veintena de vainas servidas calibre 9 milímetros, cuyo cotejo con la base de datos podría relacionar el hecho con otras balaceras.

Seguidilla y prevención

El 30 por ciento de las muertes violentas ocurridas en este 2020 en Paraná, sucedieron en solo dos días. Fueron 6 de 19 entre el sábado a la noche y el lunes a la madrugada. Además del mencionado triple homicidio, estuvieron los casos de Leonardo Podestá en barrio Cáritas el sábado a la noche, de Luis Bravo el domingo (había sido herido el 28 de octubre en barrio La Palangana) y ayer el de Nicolás Ullan en la Villa 351. Las drogas atraviesan cada uno de los conflictos, sea por la problemática del consumo como por los ajustes de cuentas entre narcos.

Según el relevamiento estadístico de Uno, en Paraná ocurrieron 19 homicidios este año, y dos más en el Departamento (Cerrito y Viale). En la provincia van 40 asesinatos.

En relación a lo sucedido en los últimos días, el subdirector de Investigaciones de la Policía, Ángel Ricle, dijo: “Estos homicidios son difíciles desde la prevención, porque no estamos en la mente de la persona y de lo que pueda llegar a realizar”. Aun así, aseguró que “la prevención está continuamente por parte de la Policía”.

Sobre la cantidad de hechos de sangre en tan pocos días en la ciudad, Ricle afirmó: “Por supuesto que es llamativo y estamos trabajando para poder llegar al esclarecimiento”.

En particular sobre el trasfondo narco en el triple crimen, dijo: “No nos vamos a aventurar a nada, es una causa compleja. Todas las hipótesis que van surgiendo se van a trabajar y es una de las hipótesis que se está trabajando”.

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