Passarella juega fuerte: va por una reunión con Cristina

Recibió una señal del Gobierno porque Aníbal Fernández dijo que no habría que sancionar a River.

En un año electoral, el descenso de River llegó hasta la Casa Rosada. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se mostró ayer en desacuerdo con que sancionen a River por los graves disturbios que se produjeron en el Monumental tras el encuentro frente a Belgrano de Córdoba, y dijo que los castigos deberían recaer en los hinchas y en los dirigentes que fueron “responsables de los desmanes”. Además, ayer trascendió durante casi toda la tarde el rumor de que la presidenta Cristina Fernández estuvo reunida con Daniel Passarella, lo que a la noche fue desmentido por el propio Aníbal Fernández vía Twitter. Clarín sí pudo confirmar, de boca de allegados a Passarella, que el propio Kaiser estuvo reunido en el barrio de Palermo con terceras líneas del gobierno nacional cuyos nombres no trascendieron. Ese encuentro -siempre según esas fuentes próximas al titular del club- fue a la tarde, mientras en River se realizaba una reunión del bloque oficialista de la Comisión Directiva. Eso sí: después del golpe más duro sufrido por River en sus 110 años de historia, Passarella pidió públicamente una reunión con la Presidenta. “El otro día, cuando presentó a (Amado) Boudou como su vice, pidió un aplauso para River. Le quiero pedir que me reciba para ver cómo podemos solucionar este tema. Porque ya pasó el límite nacional y llegó al plano internacional. Tenemos que dejar enfriar un poquito las cosas, tener una reunión y ver cómo se puede solucionar”, dijo el Kaiser a C5N.

A diferencia de lo que le dijo el martes a Clarín, cuando criticó con dureza a Julio Grondona y acusó a la AFA de haber querido que River sufriera el descenso, ayer Passarella mostró un perfil conciliador para con el titular de Viamonte 1366. “Si por el bien de River yo me tengo que sentar a hablar con Grondona, no hay ningún problema. Lo voy a hacer”, afirmó. Igualmente, mantuvo su enojo con las actuaciones de algunos árbitros que dirigieron a River. “Hubo fallos arbitrales en contra de nosotros muy groseros”, indicó. Y después intentó mostrar una cara alejada de los enfrentamientos con los dirigentes opositores a su gestión. “Respecto de mi soberbia, escuché que algunos dicen que yo no me dejo ayudar … Yo me pregunto de qué manera me quieren ayudar. Hay maneras y maneras de ayudarme. Yo estoy con los brazos abiertos para recibir propuestas y consejos”, explicó el presidente millonario.

En la reunión con “gente cercana al Gobierno”, Passarella le habría dicho a sus interlocutores que River “no tiene la culpa de que 300 vándalos hayan roto todo” tras el partido ante Belgrano. Y les comentó que le pareció injusto que para el partido Argentina-Albania el Monumental haya sido habilitado para recibir a 60 mil personas, y para River-Belgrano, a 40.200. Esto, porque el fiscal Gustavo Galante dijo que el domingo entraron al menos 14 mil personas más que las permitidas por el Gobierno porteño, encargado de habilitar el estadio.

El de ayer fue un día de reuniones importantes para la cúpula dirigencial de River. El vicepresidente primero, Diego Turnes, estuvo con Grondona, quien le habría pedido que se quede tranquilo porque el Tribunal de Disciplina, en principio, no tiene pensado descontarle puntos a River tras los disturbios del domingo y la amenaza que habría recibido el árbitro Sergio Pezzotta de parte de un grupo de once barras.

Desde la AFA, otras fuentes también salieron a desmentir las versiones que circularon respecto de que a River le descontarían 18 puntos, al igual que en su momento ocurrió con Chicago y Almirante Brown, que descendieron a la B Metropolitana. “Lo que pasó en River fue muy parecido a lo ocurrido el año pasado después de que Central descendió contra All Boys. En Chicago-Tigre hubo un muerto y la gente de Brown protagonizó disturbios mucho más graves que los de River”, señaló la fuente.

Ayer también parecieron empezar a desactivarse los rumores que hablaban de que River no podría jugar de local en el Monumental durante todo su primer torneo en la B Nacional porque le aplicarían una suspensión de 20 fechas. Desde el Ministerio de Seguridad dejaron trascender que la sanción sería de a lo sumo entre 4 y 6 fechas. Por ahora, sobre el Monumental pesa una clausura preventiva para jugar partidos hasta el 14 de octubre, según dijeron a Clarín fuentes de ese ministerio que aclararon que sí se podrá jugar la final de la Copa América. De mantenerse esa medida, River tendría que jugar en otro escenario, que podría ser la cancha de Vélez, sus primeros cinco partidos como local.

Ayer también hubo una reunión del Comité de Seguridad. En principio había voluntad de imponerle un castigo más bien duro a River, pero la postura del gobierno porteño le bajó el tono a esa intención. “Clausurar un estadio es como clausurar un edificio. Y el Monumental no tiene problemas de seguridad. Hay que establecer por qué falló el operativo. Hubo cosas extrañas, como lo que denunció Pezzotta que ingresaron a su vestuario, cuando evitar algo así era algo que estaba contemplado en el operativo. También por qué entraron 14 mil personas de más, porque a las 14.30 se le recomendó al jefe del operativo que a lo sumo entraran unas 2.500 personas más. Después de eso, se verá si River merece una sanción”.

Por otro lado, ayer el fiscal Gustavo Galante levantó la clausura que pesaba sobre el Monumental y los empleados comenzaron con las tareas de limpieza y reparación de las instalaciones. Todo en el medio de un River bien convulsionado.

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